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Lunes 13 de Mayo del 2002

Listin Diario

 

Orlando dice...

LA MEJORíA.- Si el Partido de la Liberación Dominicana logra en las elecciones congresionales y municipales de esta semana un mejor desempeño del que estaba previsto, esa mejoría no debe atribuírsele a la campaña de sus candidatos o a la intensa participación del Leonel Fernández en este tramo final, sino al presidente Hipólito Mejía, quien quiso participar en el proceso como un contendiente más, aunque cuidándose de escoger su rival. El panorama estaba concebido en los términos de un PRD con muchos votos y los restantes repartidos a partes iguales entre PLD y PRSC. Sin embargo, lo que se está viendo en los últimos días, tanto en las encuestas como en las calles, es una polarización entre perredeístas y peledeístas. El presidente Mejía ha desbaratado con los pies lo que Joaquín Balaguer hizo con las manos: distribuir el voto de tal manera que el PRD se alzara de nuevo con el santo y la limosna, como sucedió en el l998, pero consiguiendo que el PRSC quedara en un segundo lugar por encima del PLD. Ahora se duda de tal ocurrencia, pues la tendencia que se nota es a votar blanco o morado, con lo que se deja fuera de competencia a los reformistas, que era el elemento para mantener a los peledeístas recogidos en sus posibilidades. En las plazas políticas grandes el PRD podría imponerse, pero nunca con la holgura o facilidad de ocasiones anteriores. La lucha luce cerrada, y las condiciones están dadas para que si el PLD pierde, quede colocado en buena posición para la contienda del 2004, cuando podrían verse la cara el presidente Mejía y el ex presidente Fernández, que son los ‘‘outsiders’’ de la presente jornada....

LOS PADRINOS.- El ex presidente Leonel Fernández estaba decidido a participar en la campaña a favor de los candidatos del PLD, en especial de aquellos que representaban demarcaciones importantes, como la capital y Santiago. Sin embargo, las primeras salidas no fueron muy exitosas, por lo que se reconsideró la idea y primó el fatalismo de dejar que fuera lo que Dios quisiera, que es una forma de reconocer la derrota por adelantado, pues se sabe que el Señor los Cielos no se mete en política. Pero sucede que el presidente Hipólito Mejía no acepta el papel de estadista, sino que gusta ser gladiador y pelear hasta en las contiendas ajenas. Como sus números le daban ventaja al PRD, salió a buscar pendencia con su antecesor Fernández, quien quería encaramarse al ring pero no encontraba la forma. La oportunidad le vino con la acusación de vago, inepto y ocioso internauta de parte del mandatario Mejía. La prensa favorable al ex gobernante, a consecuencia de esa arremetida, lo presentó como una víctima y quiso que así lo viera la gente. Fernández volvió sobre sus pasos, recogió el guante y aceptó el desafío. Ya no hubo dudas de que la contienda no era entre fulano y zutano y mengano, sino entre dos formas de gobernar, dos administraciones, dos estilos muy personales: el presente contra el pasado, el PRD frente al PLD, Hipólito Mejía versus Leonel Fernández. La gente no votará pensando en candidatos de ahora, sino del futuro. No tendrá en cuenta los pupilos, sino los padrinos...

LA PROPAGANDA.- Si se quiere tener mayor conciencia de la presente situación electoral, de cómo ha cambiado el orden de los factores, no sólo hay que tener en cuenta las embestidas verbales del presidente Hipólito Mejía contra su antecesor Leonel Fernández, sino cómo el Gobierno se promueve. Los comicios de medio tiempo tienen entre sus virtudes que sirven la ocasión para que se pase balance a la gestión de Gobierno de un partido. El presidente Mejía sabe eso y no deja su gestión a la buena de Dios, sino que se prepara: No es que le van a pasar examen, es que quiere someterse a esas pruebas nacionales. Con razón el Gobierno arreció su programa de inauguraciones de obras en el interior del país, las cuales se constituyen en mítines a favor de los candidatos oficialistas, o se esmera en la transparencia, como sucede con el informe sobre las inversiones de los bonos soberanos. También están esas grandes vallas que ocupan intercepciones importantes en la capital y las principales carreteras del país, con una foto del jefe del Estado y una leyenda que resalta sus logros de Gobierno. Con esta propaganda el mandatario no sólo rivaliza con los candidatos de su partido, sino que los supera. Quiere que se le vea primero -- a él-- y después a los otros, con lo que saca de contienda esa instancia y lleva la disputa a un estamento superior, colocándose como el referente de lugar. La gente deberá decidir entre lo que hubo y lo que hay, entre lo morado y lo blanco, creando una cancha especial para el voto opositor, con lo que le aporta ventaja al PLD y a su líder Leonel Fernández...

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